martes, 28 de febrero de 2012

No life.

El saxofonista afroamericano se suicido y el pianista ardio, cogieron el sucio metro de la ruina sin estacion. Los dos amantes dejaron de follar en el mismo hotel, las farolas ya no absorbían el humo gris del hachis en el parque, el teléfono no sonaba a las 4 de la mañana, la lluvia dejo de golpear su ventana, el arquitecto hizo mal el dibujo y el guitarrista no encajo las notas, la nariz echaba de menos la dosis de cocaína rutinal. El joven destinado a fracasar triunfo, la vida bastarda no estaba echa para el. La cabina roja de la esquina se volvió negra con el tiempo, la silla del señor fumando con la pipa ya no estaba, el vagabundo puso rumbo a cualquier lugar antes de que el tiempo le perdiera, el elegante del club de ricos ya no sacaba putas a bailar y el reloj de oro se le oxido. El soñador ya no queria ese Mustang, ni ser un rico avaricioso como los negros de los 60's, entre la ruina y el solo habia un futuro negro rodeado de billetes.

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